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lunes, 12 de enero de 2026

UN MUNDO EN PAZ **** IMPLICA EL RESPETO A LOS DEMÁS

En verdad,que un mundo en paz lleva implicito el deseo de respetar a los demás, entendiendo por los demás,los componentes de toda familia y el resto de la humanidad.Cuando escribía las palabras siguientes el Papa Benedicto XVI,todo ésto lo tenía muy claro desde hacía mucho tiempo (Los caminos de la vida interior;Editorial Chronica S.L.;2011):
"Es deber de toda persona de buena voluntad, y especialmente de todo creyente, ayudar a construir una sociedad pacífica y superar la tentación de agresividad y enfrentamientos futiles entre diferentes culturas y grupos étnicos.Cada uno de los pueblos del mundo tiene responsabilidades de dar su contribución particular a la paz y a la armonía, poniendo su herencia espiritual y cultural y sus valores éticos al servicio de la familia humana en todo el mundo. Este objetivo sólo puede alcanzarse si en el centro del desarrollo económico, social y cultural de cada comunidad existe el debido respeto por la vida y la dignidad de toda persona humana. Una sociedad sana promueve siempre el respeto a los derechos inviolables e inalienables de todas las personas.Sin *una base moral objetiva* ni siquiera la democracia puede asegurar una paz estable...En este sentido, el relativismo moral mina el funcionamiento de la democracia, que por sí misma no basta para garantizar la tolerancia y el respeto entre los pueblos" .
Unos años antes,concretamente en 2009,quinto año del Pontificado de Benedicto XVI,éste,ya nos había advertido de toda esta problemática de la humanidad,en su Carta Encíclica *Caritas in veritate*, llegando a la siguiente *Conclusión*: "Sin Dios, el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es.Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsa casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio las palabras de Jesucristo, que nos hace saber:*Sin mí no podéis hacer nada* (Jn 15,5). Y nos anima: *Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo * (Mt 28,20). ...Sólo si pensamos que se nos ha llamado individualmente y como comunidad a formar parte de la familia de Dios como hijos suyos,seremos capaces de forjar un pensamiento nuevo y sacar nuevas energías al servicio de un humanismo íntegro y verdadero.Por tanto,la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano,que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad,acogiendo una y otra como un don permanente de Dios* ... ¿La humanidad ha tenido en cuenta estas palabras del Papa Benedicto XVI,ó de otras parecidas de Pontífices posteriores? La respuesta rotunda es -No-.La prueba la estamos sufriendo desde hace tiempo a lo largo del mundo entero,y muy especialmente en los últimos años en los que da la sensación de que nos aproximamos al estallido de una Tercera Guerra Mundial,lo cual sería gravemente peligroso para la humanidad debido al desarrollo nuclear tan poderoso que está en manos de tantos pueblos en estos momentos...Inconscientemente unas veces,y otras conscientemente algunos hombres poderosos, de hoy en día, están pensando que así se solucionarían todos los problemas de las distintas sociedades de nuestro pobre Planeta. Y esto está sucediendo porque el hombre se ha alejado de Dios y quiere ser como Dios... En efecto como seguía diciendo el Papa Benedicto XVI en su libro (Ibid):
"La cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presenta hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo(de la humanidad). *El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano*. Solamente un humanismo abierto al Absoluto (Dios Creador) nos puede guiar a la promoción y realización de formas de vida social y civil -en el ámbito de las estructuras, de las instituciones,,la cultura y el Ethos(carácter moral), protegiéndonos del riesgo de quedar apresados por las modas del momento...La conciencia del amor indestructible de Dios es lo que nos sostiene en el duro y apasionante compromiso por la justicia,por el desarrollo de los pueblos, entre éxitos y fracasos,yen la tarea constante de dar un recto ordenamiento a las realidades humanas"
Sí, ese amor del Dios que nos dio a su Unigénito Hijo,Jesucristo, para que salvará el mundo con su sacrificio en la Cruz, es el que nos lleva a estar totalmente de acuerdo con las siguientes palabras del Papa Benedicto XVI (Ibib): "El amor de Dios nos invita a salia de lo que es limitado y no definido,nos da valor para trabajar(también a los laicos) y seguir en busca del bien de todos,aún cuando lo que consigamos ...sea siempre menos de lo que anhelamos..."

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