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viernes, 9 de enero de 2026
LA VIRGEN MARÍA Y **** EL SACRAMENTO DE LA CARIDAD
Como nos enseñaba el Papa Benedicto XVI,la Virgen María y la Eucaristía (Sacramento de la Caridad) están completamente relacionadas.Así,la Asunción al cielo en cuerpo y alma de María es para los seres humanos un signo de esperanza segura,ya que, como peregrinos en el tiempo, nos indica la meta escatológica que el Sacramento de la Eucaristía nos hace preguntar ya desde ahora...En efecto, como también nos recordaba este mismo Pontífice:"La Eucaristía es el por excelencia:es el compendio y suma de nuestra fe> (Catecismo de la Iglesia Católica,1327).
Por eso,como también asegura el Papa Benedicto XVI en su libro (L.Editrice Vaticana,2007):"La fe de la Iglesia es esencialmente fe eucarística y se alimenta de modo particular en la mesa de la Eucaristía.La fe y los Sacramentos son dos aspectos complementarios de la vida eclesial. La fe que suscita el anuncio de la Palabra de Dios se alimenta y crece en el encuentro de gracia con el Señor Resucitado que se produce en los Sacramentos:...El Sacramento del Altar está siempre en el centro de la vida eclesial; (Homilía en la Misa de toma de posesión de la Cátedra de Roma en mayo de 2005).Cuanto más viva es la fe Eucarística en el pueblo de Dios,más profunda es su participación en la vida eclesial a través de la adhesión consciente a la misión que Cristo ha confiado a sus discípulos.La historia misma de la Iglesia es testigo de ello.Toda gran reforma está vinculada de algún modo al redescubrimiendo de la fe en la presencia eucarística del Señor en medio de su pueblo "
Son reflexiones importantísimas del Gran Pontífice Benedicto XVI que sobre todo ,el pueblo de Dios ,debería tener muy en cuenta en los tiempos que corren donde el Sacramento de la Eucaristía ha dejado de ser todo esto para algunos hombres y mujeres.Se observa con gran dolor como ellos no se dan cuenta de lo que llevan en sus bocas,el Cuerpo mismo de Cristo...Muchas veces,se comulga por costumbre...y otras veces ni se comulga durante mucho,mucho tiempo...por imposibilidades insalvables,eso dicen...
Ciertamente, como aseguraba el Papa Benedicto XVI en su libro (Los Caminos de la Vida Interior; E.Chronica S. L.;2011):"La relación entre la Eucaristía y cada Sacramento,y el significado escatológico de los santos Misterios,ofrecen en su conjunto el perfil de la vida cristiana,llamada a ser en todo momento culto espiritual,ofrenda de sí misma agradable a Dios.Y si bien es cierto que todos nosotros estamos todavía hacia el pleno cumplimiento de nuestra esperanza,esto no quita que se pueda reconocer ya ahora,con gratitud, que todo lo que Dios nos ha dado encuentra realización perfecta en la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra:Su Asunción al cielo en cuerpo y alma es para nosotros un signo de esperanza segura,ya que,como peregrinos en el tiempo, nos indica la meta escatológica que el Sacramento de la Eucaristía nos hace pregustar ya desde ahora"
En María Santísima vemos también perfectamente realizado el modo sacramental con que Dios,en su iniciativa salvadora,se acerca e impulsa a la criatura humana.María de Nazaret, desde la Anunciación a Pentecostés,aparece como la persona cuya libertad está totalmente disponible a la voluntad de Dios.Su Inmaculada Concepción se manifiesta claramente en la docilidad incondicional a la Palabra divina.La fe obediente es la forma que asume su vida en cada instante de la acción de Dios. La Virgen,siempre a la escucha,vive en plena sintonía con la voluntad divina;conserva en su corazón las palabras que le vienen de Dios y,formando con ellas como un mosaico, aprende a comprenderlas más a fondo (Lc 2,19,51). María es la gran creyente que,llena de confianza, se pone en las manos de Dios,abandonándose a su voluntad.
Este misterio se intensifica hasta llegar a la total implicación (no corredención) en la misión Redentora de Jesús. Como afirmó el Concilio Vaticano II:La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la Cruz. Allí, por voluntad divina,estuvo en pie,sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio como Madre que,llena de amor,daba su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima.Finalmemente,Jesucristo, agonizando en la Cruz,la dio como madre al discípulo (Jn 19,25-27)...Desde la Anunciación hasta la Cruz, María es aquella que acoge la Palabra que se hizo carne con ella y que enmudece en el silencio de la muerte. Finalmente,es ella quien recibe en sus brazos el Cuerpo entregado,ya exánime, de Aquel que de verdad ha amado a los suyos (Jn 13,1).
Por esto,cada vez que en la Liturgia Eucarística nos acercamos al Cuerpo y Sangre de Cristo, nos dirigimos también a Ella que,adhiriéndose plenamente al sacrificio de Cristo lo ha acogido para toda la Iglesia. Los Padres sinodales han afirmado que *María inaugura la participación de la Iglesia en el Sacrificio del Redentor...Ella es la Inmculada que acoge incondicionalmente el don de Dios y,de esa manera, se asocia a la obra de la salvación. María de Nazaret,icono de la Iglesia naciente,es el modelo de cómo cada uno de nosotros está llamado a recibir el don que Jesús hace de sí mismo en la Eucaristía * "
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