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jueves, 18 de junio de 2026
CAMINEMOS EN UNIDAD **** EN BÚSQUEDA DE LA UNIDAD PERDIDA
En cierta ocasión un famoso periodista le decía al Papa san Juan Pablo II:"-El esfuerzo por la reunificación de los cristianos,conforme a la oración al Padre del mismo Cristo- no parecen haberse ahorrado desilusiones-... Santidad, ¿cuáles son,sobre este decisivo tema,Sus impresiones y Sus esperanzas?"...Y él respondía muy acertadamente a esta pregunta un tanto desilusionante:
"Yo pienso que más fuertes que esas desilusiones es el hecho mismo de haber emprendido con renovado empeño la vía que debe llevar a todos los cristianos hacia la unidad.Al acercarnos al término del segundo milenio, los cristianos han advertido con más viveza que las divisiones que existen entre ellos son contrarias a la oración de Cristo en el Cenáculo:*Padre,haz que todos sean una sola cosa,como tú Padre, estás en mí y yo en tí (...)para que el mundo crea que tú me has enviado*
(Jn 17,21)" (Cruzando el umbral de la esperanza;Círculo de Lectores,1995)
Respuesta muy acertada de este Pontífice santo, tal como hemos advertido antes, que completaba con el siguiente razonamiento (Ibid):
"Los cristianos de las distintas confesiones y comunidades han podido constatar lo verdaderas que son estas palabras especialmente a través de la *actividad misionera*, que en los tiempos recientes ha sido muy bien comprendida tanto por parte de la Iglesia católica...,como por las varias Iglesias y comunidades protestantes...
Lo que nos une es más grande de cuanto nos divide...Todos creemos en el mismo Cristo; y esa fe es esencialmente el patrimonio heredero de la enseñanza de los siete primeros Concilios anteriores al año mil.Existen por tanto las bases para un diálogo,para la *ampliación del espacio de la unidad*, que debe caminar parejo con la superación de las divisiones, en gran medida consecuencia de la convicción de poseer en exclusiva la verdad... Por otra parte,se puede comprender cómo en el curso de los siglos, en contacto con situaciones culturales y políticas distintas,los creyentes hayan podido interpretar con distintos acentos el mismo mensaje que proviene de Cristo. Estos distintos modos de entender y practicar la fe en Cristo pueden en ciertos casos ser complementarios; no tienen por que excluirse necesariamente entre sí. Hace falta buena voluntad para comprobar todo aquello en lo que las varias interpretaciones y prácticas de la fe se pueden recíprocamente complementar e integrar. Hay también que determinar *en qué punto se situa la frontera de la división real,más allá de la cual la fe quedaría comprometida*...Si tomamos en consideración todo esto, es dificil no reconocer que la tarea ecuménica ha sido realizada con entusiasmo por la Iglesia católica,la cual la ha asumido en toda su complejidad, y la lleva a cabo día a día con gran seriedad...
Naturalmente, la cuestión de la efectividad de la unidad no puede ser fruto de esfuerzos solamente humanos.El verdadero protagonista sigue siendo el Espíritu Santo. Al cual corresponderá decidir en qué momento el proceso de unidad estará suficientemente maduro, también desde el lado humano. ¿Cuándo sucederá esto? No es facil de preverlo.En todo caso,con ocasión del tercer milenio...los cristianos han advertido que, mientras el primer periodo ha sido el de la Iglesia indivisa, el segundo ha llevado a Oriente y a Occidente a profundas divisiones, que hoy es necesario recomponer. Es necesario que el año 2000 nos encuentre al menos más unidos, más dispuestos a emprender el camino de esa unidad por la que Cristo rezó en la vigilia de Pascua..."
Han pasado algo más de veinte y cinco años desde que el Papa san Juan Pablo II exponía en su libro, (Ibid), estas ideas y deseos, y casi todo sigue igual, no obstante, si que hay que advertir que la humanidad entera, desde entonces,y cada vez más, se ha da cuenta de la necesidad de caminar unida, incluso en el campo religioso...Por eso, nuestro Papa actual, León XIV, se expresaba ya así en el año 2021 en su Homilía en la Misa celebrada en la Parroquía de san Pablo en Pacora (Chiclayo):"El mensaje del amor de Jesucristo tiene que llegar a todos,tiene que llegar por medio de nuestro ejemplo,de nuestra buena obra, nuestro ejemplo pues trabajando unidos y buscando el bien de toda la sociedad...Pues cuando trabajamos todos unidos y continuamos esta gran obra de Jesucristo,podemos ser de verdad una fuerza que transforma la sociedad y que ayuda a todos,a todos a llegar a conocer a Jesucristo y hacer esta presencia, este testimonio de su amor y de su misericordia en el mundo.
A veces hay cosas que nos dividen, a veces hay cosas dificiles, hay diferencias, es cierto, pero tenemos que decir con mucha claridad, siendo discípulos de Jesucristo, rechazamos siempre la violencia y el odio. Buscamos el bien de toda la comunidad y no mi bien, mis cosas,mis fines, lo que yo quiera hacer. Cuando trabajamos así (caminando unidos),de verdad podemos hacer obras grandes"
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