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miércoles, 1 de noviembre de 2017

JESÚS DIJO (XXX): TRABAJOS PUBLICADOS POR MRM.MARUS


 
 
 
 
 




*EN ESTE NUEVO SIGLO SIGUE SIENDO NECESARIO HABLAR DE LA FAMILIA (20/5/17)

 

*MENSAJEROS DEL EVANGELIO: Los primeros Siglos (3ª Parte) (1/6/17)

 

*RECORDANDO AL ESPIRITU SANTO (I) (4/6/17)

 

*RECORDANDO AL ESPIRUTO SANTO (II) (15/6/17)

 

*JESUS Y LA INDISOLUBILIDAD DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO (I) (1/7/17)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Biblia de Navarra Edición Popular

 

                                            CARTA A LOS FILIPENSES

 

 

*PRESENTACIÓN (1, 1-2)

 

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos; / la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo estén con vosotros.

 

*ACCIÓN DE GRACIA Y DESVELO POR LOS CREYENTES (1, 3-11)

 

Doy gracias a mi Dios cada vez que os recuerdo, / y siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con alegría, / por vuestra participación en la difusión del Evangelio desde el primer día hasta hoy, / convencido de quien comenzó en vosotros la obra buena la llevará a cabo hasta el día de Cristo Jesús. / Es justo que yo sienta esto por cada uno de vosotros, ya que os tengo en el corazón, porque todos vosotros sois partícipes de mi gracia, tanto en mis cadenas como en la defensa y consolidación del Evangelio. / Dios es testigo de cómo os amo a todos vosotros en las entrañas de Cristo Jesús. / Pido también que vuestro amor crezca cada vez más en perfecto conocimiento y en plena sensatez, / para que sepáis discernir lo mejor, a fin de que seáis puros y sin falta hasta el día de Cristo, / llenos de los frutos de justicia que proceden de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

 

*SITUACIÓN DE SAN PABLO (1,12-26)

 

Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han ocurrido han servido para difundir más el Evangelio, / de modo que, ante todo el pretorio y ante todos los demás, ha quedado patente que me encuentro encadenado por Cristo, / y así la mayor parte de los hermanos en el Señor, alentados por mis cadenas, se han atrevido con más audacia a predicar sin miedo la palabra de Dios. / Algunos, en efecto, predican a Cristo por envidia y rivalidad, otros en cambio con buena voluntad; / éstos, ciertamente, por caridad, sabiendo que he sido constituido para la defensa del Evangelio; / aquéllos, sin embargo, anuncian a Cristo por rivalidad, de modo no sincero, pensando aumentar la aflicción de mis cadenas. / Pero ¡qué importa! Con tal de que en cualquier caso – por hipocresía o sinceramente – se anuncie a Cristo, yo con eso me alegro; aún más, me seguiré alegrando, / pues sé que me aprovecha para la salvación, gracias a vuestras oraciones y al auxilio del Espíritu de Jesucristo. / Así es mi expectación y esperanza, de que en nada será defraudado, sino con toda la seguridad, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, tanto en mi vida como en mi muerte. / Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir una ganancia. / Pero si vivir en la carne me supone trabajar con fruto, entonces no sé qué escoger. / Me siento apremiado por los dos extremos; el deseo que tengo de morir para estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor, / o permanecer en la carne, que es más necesario para vosotros. / A la vista de esto último, estoy persuadido de que me quedaré y permaneceré con todos vosotros para vuestro provecho y gozo de la fe; / para que conmigo, con ocasión de mi presencia de nuevo entre  vosotros, aumente vuestro orgullo de ser en Cristo Jesús.

 

*EXHORTACIÓN A LA LUCHA POR LA FE (1, 27-30)

 

Sólo importa una cosa: que llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo, para que, tanto si voy a veros como si estoy ausente, sepa que estáis firmes en un solo Espíritu, luchando unánimes por la fe del Evangelio, / y sin dejaros intimidar en nada por los adversarios: lo que para ellos es señal de perdición, para vosotros, en cambio, es señal de salvación. Todo esto viene de Dios. / Porque a vosotros os ha sido concedida la gracia por Cristo, no sólo para que creáis en él, sino también para que padezcáis por él, / sosteniendo el mismo combate que visteis en mí, y del que ahora os hablo.

 

*UNIDAD Y HUMILDAD (2, 1-4)

 

Así pues, por la consolación en Cristo y por el consuelo de la caridad, por la comunicación en el Espíritu y por las entrañas de misericordia, / colmad mi gozo con vuestra misma caridad y concordia y con vuestros mismos anhelos. / No actuéis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada uno a los demás como superiores, / buscando no el propio interés, sino el de los demás.

 

*HINNO A LA HUMILLACIÓN Y EXALTACIÓN DE CRISTO (2, 5-11)

 

Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, / el cual, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable al ser igual a Dios, / sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante los hombres; y, mostrándose igual que los demás hombres, / se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. / Y por eso Dios le exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; / para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, / y toda lengua confiese: < ¡Jesucristo es el Señor!>, para gloria de Dios Padre.

 

*LOS HIJOS DE DIOS, LUZ DEL MUNDO (2, 12-18)

 

Por tanto, queridísimos míos, así como siempre habéis obedecido, no sólo en mi presencia, sino también mucho más ahora en mi ausencia, trabajad por vuestra salvación con temor y temblor; / porque Dios es quien obra en vosotros el querer y el actuar conforme a su beneplácito. / Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, / para que lleguéis a ser irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación depravada y perversa, en la cual brilláis como luceros en el mundo / al poner en alto la palabra de vida, para la gloria mía en el día de Cristo, porque no habré corrido en vano ni en vano habré trabajado. / Pues, aunque sea derramada mi sangre sobre el sacrificio y ofrenda de vuestra fe, me alegro y me congratulo con todos vosotros; / por la misma causa alegraos también vosotros y congratulaos conmigo.

 

*ENVÍO A TIMOTEO (2, 19-24)

 

Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que también yo cobre ánimo al tener noticias vuestras. / Pues a nadie tengo tan identificado conmigo en la preocupación sincera por vosotros, / ya      que todos buscan sus propios intereses, no los de Jesucristo. / Conocéis su probada virtud, pues como un hijo con su padre ha servido conmigo el Evangelio. / Espero enviarlo nada más vislumbre el desenlace de mi causa. / Además, confío en el Señor que yo mismo pueda ir pronto.

 

*ENVÍO DE EPAFRODITO (2, 25-30)

 

No obstante, consideré necesario devolveros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero en las batallas, enviado por vosotros para atenderme en mis necesidades, / ya que os echa de menos a todos y está preocupado porque oísteis que había enfermado. / En efecto, enfermó y estuvo a punto de morir, pero Dios se compadeció de él, y no sólo de él sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza. / Por eso me doy mucha prisa en enviarlo, para que al verlo de nuevo os alegréis, y yo esté sin pena. / Acogedle, por tanto, en el Señor con toda alegría y tratadle con el honor debido a las personas como él, / puesto que por la obra de Cristo estuvo a las puertas de la muerte, exponiendo su vida para supliros a vosotros en el servicio que no podíais prestarme.

 

 

 

*CUIDADO CON LOS JUDAIZANTES (3, 1-6)

 

Por lo demás, hermanos míos, alegraos en el Señor. Escribiros lo que os he dicho en otras ocasiones no me molesta, y para vosotros es motivo de seguridad. / ¡Cuidado con los perros! ¡Cuidado con los malos obreros! ¡Cuidado con los de la mutilación! / Pues nosotros somos la circuncisión, los que servimos en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús y no confiamos en la carne, aunque yo podría confiar en la carne. Si algún otro piensa que puede confiar en la carne, yo aún más: / fui circuncidado al octavo día, soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo, hijo de hebreos, y, ante la Ley, fariseo; / a causa del celo por ella, perseguidor de la Iglesia. En lo que se refiere a la justicia de la Ley, llegué a ser irreprochable.

 

*LA JUSTICIA DE DIOS, SUPERIOR A LA JUSTICIA DE LA LEY (3, 7-11)

 

Sin embargo, cuanto era para mí ganancia, por Cristo lo considero como pérdida. / Es más, considero que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él perdí todas las cosas, y las considero como basura con tal de ganar a Cristo / y vivir en él, no por mi justicia, la que procede de la Ley, sino por la que viene de la fe en Cristo, justicia que procede de Dios, por la fe. / Y, de este modo, lograr conocerle a él y la fuerza de su resurrección, y participar así de sus padecimientos, asemejándome a él en su muerte, / con la esperanza de alcanzar la resurrección de entre los muertos.

 

*LA LUCHA ASCÉTICA, DEPORTE SOBRENATURAL (3, 12-16)

 

No es que ya lo haya conseguido, o que ya sea perfecto, sino que continúo esforzándome por ver si lo alcanzo, puesto que yo mismo he sido alcanzado por Cristo Jesús. / Hermanos, yo no pienso haberlo conseguido aún; pero, olvidando lo que queda atrás, una cosa intento: lanzarme hacia lo que tengo por delante, / correr hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios nos llama desde lo alto por Cristo Jesús. / Así pues, los que somos perfectos tengamos sentimientos. Y si en algo pensáis de otro modo, también eso Dios os lo hará ver. / En todo caso, mantengámonos en lo que ya hemos alcanzado.

 

*CIUDADANOS DEL CIELO (3, 17-21)

 

Hermanos, sed imitadores míos y fijaos en los que caminan según el modelo que tenéis en nosotros. / Porque muchos – esos de quienes con frecuencia os hablaba y os hablo ahora llorando – se comportan como enemigos de la cruz de Cristo: / su fin es la perdición, su dios el vientre, y su gloria la propia vergüenza, porque ponen el corazón en las cosas terrenas. / Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, / el cual transformará nuestro cuerpo vil en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.

 

*EXHORTACIÓN A LA PERSEVERANCIA Y LA ALEGRÍA (4, 1-9)

 

Por tanto, hermanos míos muy queridos y añorados, mi gozo y mi corona, ¡permaneced así, queridísimos míos, firmes en el Señor! / Suplico a Evodia y a Síntique que tenga un mismo sentir en el Señor. / También te ruego a ti, fiel compañero, que ayudes a éstas, que trabajaron conmigo por el Evangelio con Clemente y mis otros colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida. / Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos. / Que vuestra comprensión sea patente a todos los hombres. El Señor está cerca. / No os preocupéis por nada; al contrario: en toda oración y súplica, presentad a Dios vuestras peticiones con acción de gracias. / Y la paz de Dios que supera todo entendimiento custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. / Por lo demás, hermanos, cuanto, hay de verdadero, de honorable, de justo, de íntegro, de amable y de encomiable; todo lo que sea virtuoso y  digno de alabanza, tenedlo en estima. / Lo que aprendisteis y recibisteis, los que oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra; y el Dios de la paz estará con vosotros.

 

*GRATITUD DEL APÓSTOL (4, 10-20)

 

Me alegré mucho en el Señor de que por fin hayáis podido manifestar de nuevo el afecto que sentíais por mí, porque, aunque lo sentíais, no se os había presentado la ocasión de expresarlo. / No os lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo: / he aprendido a vivir en la pobreza, he aprendido a vivir en la abundancia, estoy acostumbrado a todo en todo lugar, a la hartura y a la escasez, a la riqueza y a la pobreza. / Todo lo puede en Aquel que me conforta. / No obstante, habéis hecho bien al compartir mi tribulación. / Sabéis bien vosotros, filipenses, que al principio de la evangelización, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia me abrió una cuenta de <debe> y <haber>, excepto vosotros, / pues una y otra vez enviasteis a Tesalónica con qué atender a mis necesidades. / No es que yo busque dádivas, sino que deseo que aumenten los intereses en vuestra cuenta. / He recibido todo y tengo de sobra, estoy colmado con los bienes recibidos de parte vuestra por medio de Epafrodito, una ofrenda aceptable, de suave olor, agradable ante Dios. / Mi Dios colmará todas vuestras necesidades, generosamente según su riqueza, con la gloria por Cristo Jesús. / A Dios y Padre nuestro la gloria por los siglos de los siglos. Amén

 

 

*DESPEDIDA (4, 21-23)

 

Saluda a todos los santos en Cristo Jesús. Os saludan los hermanos que están conmigo. / También os saludan todos los santos, en especial los de la casa del César. / La gracia del Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu. Amén

 

 

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